Ir al contenido principal

Gustavo Santaolalla - De Zurda





Video de la canción oficial del programa “De Zurda”, en el que Maradona, junto a Víctor Hugo Morales, nos narraron el mundial Brasil 2014.



Letra:

El mundo es todo redondo, igualito a una pelota
y todos vamos pateando, con fé que del alma brota
del corazón futbolero, que vive en toda la gente
¡Hoy se celebra el mundial, desde nuestro continente!
¡Hoy se celebra el mundial, desde nuestro continente!

Potreros, canchas, estadios
cultura, pueblo y euforia
mundial de fútbol es fiesta, que se graba en la memoria
unidos hoy por el fútbol, que nos trae su alegría
¡Estamos haciendo historia en América Latina!
¡Estamos haciendo historia en América Latina!

Cuando el mundo esta al revés, mejor pegarle de zurda
con un bombazo que aturda y que defina en un gol
De zurda, De zurda, vamos a pegarle de zurda
y celebrar esta fiesta, hasta que salga el campeón...
y celebrar esta fiesta, hasta que salga el campeón...

El mundial hoy mira al sur, a la izquierda del planeta
todos con un ideal, con caño, toque y gambeta
sueños en forma de gol y el pueblo como bandera
¡Hoy celebramos la copa, con la patria grande entera!
¡Hoy celebramos la copa, con la patria grande entera!

Cuando el mundo esta al revés, mejor pegarle de zurda
con un bombazo que aturda y que defina en un gol
De zurda, de zurda, vamos a pegarle de zurda
y celebrar esta fiesta, hasta que salga el campeón...
y celebrar esta fiesta, hasta que salga el campeón...

Compuesto por Gustavo Santaolalla
Interpretado por Gustavo Santaolalla, Gustavo Cordera, Julieta Venegas y Chocquibtown
Producido por Gustavo Santaolalla, Anibal Kerpel y Adrian sosa


Me gusto más que la canción del Mundial


Comentarios

Publicar un comentario

¡Anímate a comentar! ♥♥
Gracias ♥

Entradas populares de este blog

Golosinas de Mario de Andrade

Conté mis años y descubrí
que tengo menos tiempo
para vivir de aquí en adelante
que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel chico
que ganó un paquete de golosinas:
las primeras las comió con agrado
pero, cuando percibió
que quedaban pocas,
comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo
para reuniones interminables
donde se discuten estatutos,
normas, procedimientos
y reglamentos internos
sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo
para soportar absurdas personas
que, a pesar de su edad cronológica,
no han crecido.

Ya no tengo tiempo
para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones
donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros
y ventajeros.

Me molestan los envidiosos,
que tratan de desacreditar
a los más capaces,
para apropiarse de sus lugares,
talentos y logros.

Detesto, si soy testigo,
de los defectos que genera
la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos,
apenas los títulos.…

Eduardo Kingman el pintor de las manos

Kingman supo encontrar en las manos, toda la simbolización de los más variados sentimientos humanos: angustia, ternura, piedad, ira, impotencia e injusticia.



Además la obra de Eduardo Kingman es valiosa por el tratamiento del tema indigenista, por su autenticidad, y del tema social en general, por su entendimiento de las relaciones humanas a partir de la intimidad familiar.


Los Guandos Representa una de las maneras de transporte de carga que hacían nuestros indígenas como parte del gran y fuerte trabajo al que eran obligados hacer desde tiempos inmemorables, esto comúnmente se realizaba en la parte andina del Ecuador, y con mayor apogeo con la llegada europea que sin ningún tipo de lastima hacían que los guandos trabajen casi hasta su muerte.

Esta pintura nos muestra el maltrato que con frecuencia se daba con los trabajadores de las haciendas españolas, marcas causadas por latigazos son el recuerdo de un mundo lleno de injusticia.








Su obra retrata las mas hondas aflicciones humanas.


El beso de Eduardo Galeano-microcuento

Antonio Pujía eligió, al azar, uno de los bloques de mármol de Carrara que había ido comprando a lo largo de los años.
Era una lápida. De alguna tumba vendría, vaya a saber de dónde; él no tenía la menor idea de cómo había ido a parar a su taller.
Antonio acostó la lápida sobre una base de apoyo, y se puso a trabajarla. Alguna idea tenía de lo que quería esculpir, o quizá no tenía ninguna. Empezó por borrar la inscripción: el nombre de un hombre, el año del nacimiento, el año del fin.
Después, el cincel penetró el mármol. Y Antonio encontró una sorpresa, que lo estaba esperando piedra adentro: la veta tenía la forma de dos caras que se juntaban, algo así como dos perfiles unidos frente a frente, la nariz pegada a la nariz, la boca pegada a la boca.
El escultor obedeció a la piedra. Y fue excavando, suavemente, hasta que cobró relieve aquel encuentro que la piedra contenía.
Al día siguiente, dio por concluido su trabajo. Y entonces, cuando levantó la escultura, vio lo que antes no hab…