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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Historia del día de los inocentes

Historia del día de los inocentes 28 de Diciembre
La historia del día de los inocentes tiene su origen en el cristianismo, un 28 de Diciembre cuando el rey Herodes en Belén ordenó asesinar a todos los niños menores de dos años tratando de deshacerse del niño Jesús. No se sabe con exactitud cuantos niños fueron asesinados, pero se piensa que pudieron ser unos 30.


Jesús se salvó de brutal asesinato, gracias a su padre José quien se dice fue prevenido por un ángel. Es a partir de tal acontecimiento que se conmemora en el catolicismo el día de los santos inocentes, para recordar este terrible acto de asesinar a inocentes criaturas como es el caso de los niños.

Con el paso del tiempo se combinó este rito con otro más pagano conocido como “la fiesta de los locos”, unas fiestas muy escandalosas que terminaron por fusionarse con el día de los santos inocentes, creando esta unión pagano-religiosa de estas fiestas donde se realizaban bromas de todo tipo.

El día de los santos inocentes puede va…

El corazón delator de Edgar Allan Poe

Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de …

Coronación de Antonio José Ponte

Suda su fiebre la lata de cerveza.
La avispa carga otra vez contra el cristal.
Fabricar mantequilla
no es trabajo de hombres.
No es trabajo para hombres
de esta época.
Frente a cada relámpago
la avispa insiste,
heroica.
Suda la lata
su fiebre razonable.
No hay en toda la casa
una pizca de sal.
Lloverá,
va a llover,
llueve.
La puerta se abre
a un par de gotas últimas.
Lo mismo que un rebaño,
aparecen delante
las nubes de hace poco:
“¿Dónde está nuestro rey,
que venimos
a traerle corona?”
Fabricar mantequilla
no es trabajo de hombres.
No es trabajo
para hombres de esta época.
“¿Dónde está nuestro rey,
portero borrachín,
incapaz de sacar mantequilla
de las natas?”
Sale, por fin, la avispa.
Bueno es contar ovejas,
ver formarse las nubes,
juntar latas vacías.
La avispa sale al mundo
para ser aclamada.


Antonio José Ponte Mirabal (1964)